Resiliencia

Construir Resiliencia, desarrollar Inteligencia Emocional

Miguel Ángel Martín Artículo 2 min


Inteligencia es la capacidad de aprender r
ápidamente. Competencia es la capacidad de actuar con sabiduría sobre la base de lo aprendido.

Alfred North Whitehead

 

La capacidad del ser humano para sobreponerse a los acontecimientos más adversos, está probada y puesta de manifiesto en múltiples ocasiones, unas más conocidas que otras, y muchas de ellas anónimas. Cuando Viktor Frankl hace referencia en su obra El Hombre en busca de sentido a todo esto, el relato es profundo y transformador, desde un entorno extremo, como fueron los campos de concentración nazis. Me quedo con la reflexión que él hace para recordarnos que no es tanto lo que nosotros le pedimos a la vida, sino que de vez en cuando deberíamos detenernos para escuchar a la vida y ver lo que ella nos está pidiendo a nosotros.

En los procesos de recolocación, solemos hablar de una transición. Y es cierto que es una etapa de cambio y de transformación, de aprovechamiento de un tiempo para mejorar competencias, estudiar, establecer nuevas relaciones, y llevar a cabo actividades relacionadas con nuestros objetivos, o que no podíamos desarrollar mientras trabajábamos tantas horas.

Cada persona, cada situación, es un universo interpretativo que comienza por el impacto emocional: cómo vivo esa salida de la compañía, cómo voy a abordar los siguientes días, sin las referencias diarias, sin el ritmo y el entorno acostumbrados. Para eso estamos en Lee Hecht Harrison, para un nuevo entrenamiento y acompañar en esa transición de carrera y ayudar a crear una nueva forma de interpretar los acontecimientos, comprendiendo los momentos personales, y sumando valor al valor que cada cual ya  trae consigo.

Ser optimista no confirma nuestras expectativas; sin embargo, nos ayuda a tener una actitud diferente ante la adversidad, o ante la no consecución de nuestros deseos. El famoso “ya veremos” del cuento chino, siempre deja un espacio a las posibilidades inesperadas, y propicia la atracción de una mirada que se deja sorprender, que está liberada del control y de la autoexigencia, a veces caprichosa o desdeñosa. Si dejamos espacio para la riqueza creativa, el pensamiento diferente, nuestra actitud modificará nuestra emoción; habremos cambiado nuestra forma de pensar, y así se modificará nuestra forma de actuar y, sobre todo, de sentir.

 

"¿Quién estoy siendo yo cuando pienso de esta manera? ¿Cómo me siento con lo que siento? ¿Lo que siento, “me sienta” bien, o me hace daño?

 

Nuestras conductas, por no salir de lo cómodo y confortable, se reiteran o repiten hasta la saciedad: saciados, eso es. Como cuando comemos y nos hartamos: es difícil realizar una buena digestión, con un buen tránsito intestinal. Si comemos algo o bebemos algo que sabemos que nos sentará mal; si vamos en contra de nuestra voluntad a alguna parte, si decimos sí cuando queremos decir no; si nuestra gobernanza personal se basa en el agradar a todos, si me importan tanto los juicios de los demás, si lo que me gusta es que me manden y yo no asumir la responsabilidad, el compromiso y, en definitiva, el liderazgo sobre mis elecciones y mis decisiones… ¿qué puedo esperar de mis acciones?

 

La resilienciaesa capacidad que nos hace más flexibles para vivir el cambio, yendo más allá de la tolerancia, para entrar en aceptación, nos sitúa en varias claves, sencillas, pero no simples:

  • No te quedes en lo aparente y evidente: escucha un poco más: ¿qué puedo aprender de esta situación? ¿Qué oportunidades puedo crear ahora para mí?
  • Escucha a tu cuerpo: ¿qué te dice? ¿qué te pide? ¿es saludable lo que sientes?
  • ¿Reconoces la emoción desadaptativa? ¿Cuál es el mensaje positivo de esa emoción?
  • ¿Eres consciente de cómo piensas, de cómo sientes y de cómo actúas?
  • ¿Te das cuenta de lo que dices, estás presente en todas tus conversaciones?
  • ¿Eres reactivo, respondes a estímulos, te preocupas demasiado o te ocupas?
  • ¿Con qué te puedes comprometer a partir de ahora? ¿Qué estás dispuest@ a hacer o a dejar de hacer?
  • Convierte en un plan de acción tus propósitos; adquiere un compromiso contigo y cumple ese contrato con flexibilidad.

 

Lo que hoy es un obstáculo, será con seguridad el impulso para mañana: sólo, si tú quieres.

  • Busca nuevas referencias, lugares, personas, empresas, actividades.
  • Evita el pensamiento dual, los extremos, por ejemplo: éxito y fracaso. Asómate a la ventana de los aprendizajes y accede a nuevas vistas de ti mism@. Eres un territorio por explorar y reconocer. Conocerte te dará la confianza, y reconocerte en tus logros te aportará la seguridad.
  • Admite que puedes des(a)prender, dejar algunas cosas, desprenderte de algunas creencias e incorporar nuevas formas de interpretación.
  • Pregúntate para qué no hacer algo y también para que sí hacerlo. No te conformes con el código coste y beneficio. En todo beneficio se gana algo y se pierde algo; y en todo coste pasa lo mismo.

Ser competentes emocionalmente, conlleva el uso de esa capacidad de aprender rápidamente, es decir, hacer uso de nuestra inteligencia y no acodarnos en el muro de la queja, para comenzar a ser protagonistas y dejar de ser víctimas.  Las claves de ese cambio pasan por:

  • Aprender de otros y con otros
  • No hacer suposiciones y sí estar abiertos a otras posiciones
  • Escuchar con atención: estar atentos y ser atentos. Es decir, podemos seguir viviendo.
  • Cambiar nuestra mirada sobre los aconteceres nos cambia a nosotros, y no cambia la realidad sobre la que interpretamos con nuestros mapas o desde nuestras gafas.

Como dice el proverbio indio: “Cuando te pido ayuda, te ayudo”. Pidan ayuda, y ayudarán también a otros, den la oportunidad a la generosidad de los demás para con ustedes.

Hoy es el mejor día, lo bueno por vivir está por venir. Dejen un sitio a la sorpresa: sorprendan a los demás y se sorprenderán a sí mismos. Pongan pequeños detalles en todo lo que hagan, sean detallistas consigo mismos, y cuídense en la salud. Cambien algunos hábitos de su vida: tengan cuidado y sean cuidadosos.

No se lancen a buscar cualquier cosa, dejen que su estrella brille con la luz que les corresponde. No esperen a que vengan los fotógrafos a reconocerles por la calle. Tengan paz-ciencia y perseveren. La perseverancia trae fortuna, dice el proverbio.

Y recuerden, como dice Fredy Kofman en su obra Metamanagement, las emociones son buenas consejeras, pero pésimas dueñas”.

 

Usted sólo es responsable de aquello que puede cambiar. Y lo único que puede cambiar es su actitud. Esa es su responsabilidad.
Sri Nisargadhata Maharaj

 

 

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